La real cédula de 1551, que reconoció, organizó
y reglamentó la existencia de los pueblos de indios
en el nuevo mundo, garantizó la sobrevivencia de
muchos cacicazgos indígenas y entre estos el cacicazgo
de Morroa. Esta real cédula buscaba amainar la debacle
demográfica que padecía la población
nativa como consecuencia del cruento y despiadado proceso
de conquista que los españoles realizaban sobre las
tribus de la región. Con fines cristiano-humanísticos,
por una parte y económico-tributarios, por la otra,
la Corona española dirigió sus acciones político
administrativas a establecer en América dos repúblicas:
La república de los españoles y la república
de indios. A los pueblos pertenecientes a ésta última
se prohibió el ingreso de españoles y negros
esclavos, para que el proceso de cristianización,
confiado a los curas doctrineros ejes de la aculturación
española, no fuera interferido y desvirtuado.
La población indígena de la tribu de Morroa
que sobrevivió a la expoliación conquistadora
confirma su presencia en el siglo XVII, apareciendo como
uno de los resguardos que registra el Oidor Visitador Juan
de Villabona y Zubiaurre, en su inspección a la provincia
de Tolú, adelantada entre 1610 y 1611.
En la historia de la provincia de san Antonio del Nuevo
Reino de Granada, de Alonso Zamona, aparece Juan de Gallegos
como Cura Doctrinero de Morroa, según relación
de los frailes de la provincia enviada al Rey el 4 de mayo
de 1666. Este fraile perteneció al convento de Santo
Domingo de Tolú o Santo Nombre de Jesús. Juan
de Gallego nos legó el más valioso patrimonio
histórico y cultural de nuestro municipio: El Cuadro
de las Animas, con la siguiente inscripción en la
parte inferior:"Este quadro Mandó Aser el muy
Rdo. Juan Gallegos Religioso del Orden de Predicadores,
Acavose A 4 de Dice. Año 1684 y se Retocó,
En Septe. El Año de 1796 ".